Mi primer blog nació en algún momento del 2006, escribía sobre móviles y diseño web, que me apasiona increíblemente y, por tanto, de lo poco sobre lo que podía escribir. Esa situación no duro mucho.
Un año después comenzaba mi segundo blog, mi blog “Personal” (sí, así se llamó), por la necesidad de participar en la web social de la época (pre-redes sociales cerradas) y compartir un poco de mucho: sobre mis gustos personales en cine, lecturas y así, nada extraordinario.
Sin embargo, nunca logré conseguir ritmo para publicar, cada vez publicaba menos, hasta que lo abandoné. En un afán de perfección solo conseguí estancarme. Así comenzó a rondar en mi mente la idea de que era un blog imposible.
La ironía fue que al nombrarlo como un “blog imposible”, comienzan a fluir ideas, comencé a imaginar cómo debía ser mi blog, sobre qué podría escribir, con quién podría compartirlo y, sin esperar más, compré el dominio y aquí está.
El blog imposible
Por supuesto, comenzar este blog no ha sido más fácil que continuar con el anterior y no, el nombre no es accidental. Surge de la imposibilidad de concretar la idea de algo desconocido, hasta que comenzamos a describirlo y comienza a ser posible, a existir.
Compartiré comentarios sobre libros, películas, música y podcasts, algunos dibujos de vez en cuando y reflexiones frecuentemente. Lo que compartiré aún no existe y allí está el reto, rescatarlo de la imaginación hasta convertirlo en palabras.
¡Qué comience la función!